
El nuevo Laboratorio de Espectroscopia Raman de la Universidad de Cantabria, presentado hoy en el campus, permitirá a investigadores y empresas de la región analizar materiales sometidos a altas presiones y condiciones extremas para estudiar su comportamiento, lo cual tiene aplicaciones en multitud de campos, desde la tecnología alimentaria hasta la industria metalúrgica o farmacológica. Ubicada en la Facultad de Ciencias, se trata de la mayor de las seis infraestructuras tecnológicas con que se ha dotado a los participantes en el proyecto Ingenio Consolider 2010 “Materia a Alta Presión (MALTA)”. La inversión en Cantabria ha supuesto más de 700.000 euros, de los que 300.000 corresponden a la adquisición del equipamiento y el resto a gastos de personal.
En la iniciativa MALTA trabajan diez centros españoles, entre universidades y entidades del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), lo que implica a un total de 80 investigadores. El proyecto prevé una dotación de cinco millones de euros en un plazo de cinco años, según explicó el coordinador de MALTA, el profesor de la Universidad Complutense de Madrid Valentín García Baonza. El nuevo laboratorio de la UC forma parte de las instalaciones del Grupo de Altas Presiones y Espectroscopia, dirigido por Fernando Rodríguez, y su responsable es Jesús González, un cántabro que ha vuelto a su tierra tras trabajar en varios países extranjeros.
Raman es una técnica de espectroscopia no destructiva que permite caracterizar materiales en sus tres estados: gaseoso, líquido y sólido. Jesús González es uno de los mayores especialistas en esta tecnología puntera que cada vez logra más aplicaciones en diferentes procesos industriales. Sirve para estudiar los materiales utilizados en energías renovables, para análisis en arqueología y arte, en gemología, metalurgia o biomedicina, en nanotecnología, electrónica, análisis de medicamentos, materiales de construcción…
PROYECTOS UNIVERSIDAD-EMPRESA
En la Universidad de Cantabria, el laboratorio ya está operativo en importantes proyectos que la institución ha puesto en marcha con empresas como Nissan, para quien se analizan las propiedades del grafito que se utiliza en la fabricación de los automóviles. Hay otra línea de trabajo con el Centro Tecnológico de Componentes (CTC), relacionada con los nanotubos de carbono, que está produciendo importantes beneficios a los investigadores en formación de la UC, ya que pueden aportar a sus trabajos doctorales los resultados de los estudios realizados en el nuevo laboratorio.
El vicerrector de Investigación y Transferencia del Conocimiento, José Carlos Gómez Sal, y el decano de la Facultad de Ciencias, Ernesto Anabitarte, destacaron la importancia de haber logrado que la infraestructura se instale en la UC, no sólo por el avance que supone para la ciencia básica y aplicada o en las relaciones universidad-empresa, sino también por su repercusión en la mejora de la formación de los estudiantes y graduados de la institución académica.
Por su parte, Valentín García Baonza explicó la importancia que podrían tener las aplicaciones en el sector alimentario, pese a las reticencias de la industria. “Si la pasteurización permite eliminar las bacterias con los cambios de temperatura, esto mismo puede hacerse con cambios de presión, proceso que llamaríamos pascalización”. El profesor destacó la rapidez de la tecnología Raman, que favorecerá su aplicación en diversos procesos de control de calidad. En España, sólo existen dos laboratorios similares al de Cantabria en Madrid y Valencia. Este tipo de espectroscopia debe su nombre al científico hindú Chandrasekhra Venkata Raman, que en 1930 ganó el Premio Nobel de Física por descubrir el efecto Raman (dispersión inelástica de un fotón).