‘¿Sé lo que tengo que saber ante una incapacidad temporal?’, ha sido el título de la ponencia impartida por Fernando Quijano, médico de familia
NOTA DE PRENSA
“Un 20% de las bajas laborales son dudosas”
‘¿Sé lo que tengo que saber ante una incapacidad temporal?’, ha sido el título de la ponencia impartida por Fernando Quijano, médico de familia
Laredo, 04 de agosto de 2009.- Fernando Quijano, médico de familia, ha impartido en Laredo una ponencia titulada ‘¿Sé lo que tengo que saber ante una incapacidad temporal?’. Ha hablado de las bajas laborales y el papel de los médicos de cabecera. “Un estudio demuestra que hasta un 20% de las bajas laborales son dudosas y tienen hasta un 30% de exceso en días de duración. Si se gestionara bien por parte de todos los empleados se podría reducir el peso económico y el del absentismo en un porcentaje de un tercio”. En el tema de las bajas laborales se cumple la ley de los tercios. Un tercio de la población es activa. De esos, un tercio coge la baja. Y de esos que están de baja existe un tercio que tiene duraciones excesivas.
Una de las funciones que se tienen en consulta diaria es la gestión de las bajas laborales, la incapacidad temporal. Esta función tiene una responsabilidad económica, social y clínico-ética muy importante. En España hay unos 5 millones de bajas, parece una cifra muy alta pero si lo comparamos con Europa estamos en la línea media. En el tema de las prestaciones se cumple la norma de que a más prestaciones más uso de ellas. Donde más prestaciones sociales hay en Europa es en la zona norte, y es en esos países donde se produce el mayor número de bajas laborales, “tienen casi el doble de absentismo laboral que los países del sur del continente”.
Las variaciones normativas han cambiado mucho en los últimos años. Se han introducido factores que antes no existían como la gestión económica por las mutuas. “Antes el médico de cabecera daba una baja y el inspector médico controlaba las posibles disfunciones y ahí se acababa todo. Desde el 1994 ha habido tales cambios que se han introducido dos nuevos factores. Además del médico de familia y del inspector del sistema sanitario, existen también la inspección del INS y la gestión económica de las mutuas”.
El papel del médico de familia
Estar al día en las patologías más prevalentes y que más duración tienen es fundamental para un médico de familia porque cada vez más existen unos factores distorsionantes que son las listas de espera, las tardanzas en hacer pruebas y la deshonestidad ante las preferencias. Las patologías mentales y las osteomusculares son las que crean las mayores esperas. Un paciente en baja laboral no debe de esperar demasiado tiempo a hacerse ciertas pruebas. El médico de familia no tiene acceso a ellas en muchas ocasiones, tiene que contar con terceros y no tienen preferencia por estar de baja. “Esto produce un conflicto ético, el coste económico del que está de baja es tremendo para un país”.
Quijano ha abogado porque el médico de familia recupere la autoridad que tuvo y las posibilidades de ser el ‘crupier’, el que reparte el juego. Que la mutua pudiese estar en disponibilidad de pactar con el médico de familia determinadas exploraciones, que pudiese hacer determinadas pruebas sin esperar a un especialista. “Para un escáner a veces hay que esperar tres meses, tres meses de baja laboral cuestan unos 8.000 euros y el escáner cuesta 100 euros, así que es rentable. Esto es lo que hacen las mutuas y lo que debería hacer el servicio público de salud”.
Por otra parte, hay un porcentaje de bajas laborales por contingencia común, por enfermedad no profesional, que están siendo atendidos por el servicio público de salud lo que produce una sobrecarga a este servicio. Un 16% de estas bajas deberían ser atendidas por otras entidades, según un estudio. En cambio, lo soportan los servicios públicos de salud “lo que produce un incremento económico y un alargamiento de las listas de espera”.
Los médicos de familia tienen que estar actualizados, no deben perder de vista la repercusión económica, ética y clínica que tiene la baja laboral, porque es un acto clínico que no se puede desligar de la prestación. Además, hay que tener en cuenta la coordinación entre profesionales. “La coordinación que debe de existir para controlar las bajas laborales no siempre ha sido buena”.
Bajas fraudulentas
Cuando se habla de bajas laborales la sociedad baraja tres cuestiones: “fraude, los médicos no controlan y la gente tiene mucha cara y busca rentabilidad. Esto es injusto porque hay estudios que demuestran que sólo el 20% de las bajas son fraudulentas, hay un 80% que lo hace adecuadamente”.
Los accidentes de tráfico suelen contraer bajas fraudulentas. Pueden provocar una lesión, y tiene un componente psicológico muy importante, las molestias duran más que las mismas molestias causadas por otro motivo. “Es difícil medir la subjetividad del paciente por eso se cree que los médicos de familia tiene una ventaja pero también un inconveniente porque la cercanía provoca cierta presión. Con los recursos adecuados puedes enfocar las cosas bien en el 90% de los casos”.
Además, las aseguradoras tienen conceptualizado que les van a pedir una indemnización y saben que cuantos más días de baja se esté más alta es la misma. Hay un porcentaje de gente que tendrá neurosis de renta, pero estar más tiempo de baja puede ser contraproducente. Se dice que los médicos de las mutuas son muy rápidos dando altas y los de la seguridad social son muy lentos. “Probablemente entre las dos está el justo medio. Hay que unificar criterios, actualizar conocimientos y aplicar los estándares de duración, cada patología tiene una duración estándar”.
Otro de los fraudes se produce entre quienes disponen de un puesto de trabajo fijo. No se debe generalizar pero hay estudios que demuestran que tienen un incremento sobre la media de la población general en el tema de las bajas laborales. Las condiciones de trabajo en las que está cada empleado son muy importantes a la hora de dar una baja. “El tiempo pronóstico de duración de una baja es el propio paciente y su entorno”.
Si un médico no concede una baja y el trabajador finalmente sufre alguna patología el médico puede tener problemas. Cada vez más a imagen y semejanza del mundo anglosajón se está haciendo una medicina defensiva. Este tipo de medicina es un problema para un país porque encarece el sistema, se hacen muchas cosas “por si acaso” que no se deberían hacer. A nivel judicial hay sentencias que admiten que hacer medicina defensiva puede ser un problema para el sistema de protección social. En conclusión, “hay que aplicar sentido común, estar al día en los conocimientos de epidemiología y tener técnicas de comunicación, que cada vez son más importantes en el trato con el paciente, el médico debe saber cómo pactar”.
FOTO: Fernando Quijano Terán, médico de familia.