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5 de agosto de 2009
  “Los medicamentos naturales no tienen porqué ser buenos, los venenos más importantes también son naturales”
Fernando Ocón ha aconsejado, durante la ponencia que ha impartido en Laredo, acudir siempre a un experto antes de comenzar a tomar cualquier medicación

 

NOTA DE PRENSA

 

“Los medicamentos naturales no tienen porqué ser buenos, los venenos más importantes también son naturales”

 

Fernando Ocón ha aconsejado, durante la ponencia que ha impartido en Laredo, acudir siempre a un experto antes de comenzar a tomar cualquier medicación

 

 

Laredo, 05 de agosto de 2009.- Fernando Ocón Martínez, médico de familia, ha participado esta mañana en Laredo en el curso ‘Actualización en atención primaria de salud’. Allí ha aconsejado acudir siempre a un experto antes de comenzar a tomar cualquier medicación y ha abogado por controlar los productos fitoterapéuticos. “Los medicamentos naturales no tienen porqué ser buenos, los venenos más importantes también son naturales”.

 

Durante su intervención, ha hablado de un tema muy importante para los médicos de atención primaria como son los medicamentos, “nuestras armas de trabajo”. Dentro de los fármacos ha explicado tres temas que les preocupan mucho: las reacciones adversas, las interacciones que ocurren entre los medicamentos y que pueden dar lugar a ser utilizados para nuestro bien o tener efectos secundarios, y por último el cumplimiento terapéutico por parte de los pacientes.

 

Reacciones adversas

 

Para el tratamiento de las reacciones adversas se debe tener en cuenta que esa reacción sea prevista o sea imprevista. Hay reacciones adversas, sobretodo las que ocurren por sobre dosificación, en las cuales los efectos que se producen son conocidos. Entonces, lo inmediato es o bien bajar las dosis o dar un antídoto en caso de que lo tengamos.

 

Existen también otro tipo de reacciones que no son previsibles como las de tipo alérgico, que se dan cuando un paciente no sabe que es alérgico y el médico tampoco lo sabe. En este caso, la disyuntiva que se plantea es cambiar de medicamento por otro que en principio no le vaya a dar alergia. “En el primer caso actuaríamos bien ajustando la dosis adecuada al paciente y en el segundo caso la solución sería cambiar de medicamento”.

 

Interacciones medicamentosas

 

Según Ocón, las personas que se automedican corren un peligro muy serio, sobretodo si son pacientes que ya toman medicación por otro tipo de problemas. “Hay un campo que está muy poco controlado que es el de los productos fitoterapéuticos que se venden en parafarmacias, que los médicos no sabemos cuál es su composición y no sabemos los efectos que pueden tener al tomarlos solos o al combinarlos con otras medicaciones”.

 

Ha abogado porque existe un vacío que habría que llenar con información a los pacientes. “Muchas veces la gente confunde dos aspectos: tomar medicina natural y que la medicina natural sea buena. Los venenos más importantes son naturales y porque sean naturales no son buenos. Hay plantas como la ‘digitalis purpúrea’, que se utiliza para obtener un medicamento que históricamente ha sido muy utilizado para temas de insuficiencia cardiaca, pero su sobredosificación puede crear problemas tan graves como la muerte”.

 

Ocón cree que se tendría que legislar o vigilar de una forma mucho más estricta porque los pacientes están tomando cosas que no saben lo que son y que los médicos en muchas ocasiones tampoco saben lo que son. “Por la composición que aparece en los envases de los productos naturales es difícil descifrar qué tipo de sustancias lleva. Hay que tener mucho cuidado y dar la voz de alarma por la facilidad en que se toman estos medicamentos”.

 

No es bueno automedicarse pero tampoco aguantar el dolor. Hay cefaleas en las que el tratamiento rápido puede hacer que el dolor se pase pronto. “Siempre se quita mejor un dolor pequeño que uno grande. El esperar no siempre es adecuado a no ser que sea algo muy ligero. Aunque siempre es adecuado consultar cuál es el medicamento adecuado con un profesional”, ha comentado.

 

Los farmacéuticos pueden ser los profesionales adecuados si no se quiere acudir a la consulta del médico. “El problema radica en que en una farmacia no todo el mundo que expide medicamentos es farmacéutico, y puede que esas personas no tengan la formación suficiente para poder aconsejar de forma adecuada. Las personas que trabajan en una farmacia pero que no están formadas nos pueden dar un consejo equivocado, no por falta de buena voluntad sino por falta de conocimientos”, ha advertido.

 

Cumplimiento terapéutico

 

Hoy en día existe un gran conocimiento de las enfermedades más prevalentes como la hipertensión, la diabetes, hipercolesterolemia, etc. Los médicos cuentan con todos los datos para llegar a un diagnóstico correcto y tienen unos medicamentos muy efectivos pero si el último receptor que es el paciente no cumple lo que le han indicado, su trabajo no sirve para nada.

 

Existen varios factores que hacen que un paciente abandone un tratamiento pero el fundamental es que el paciente no tenga concepto de enfermedad. Hay muchas enfermedades muy graves pero que no producen ningún síntoma. “Por ejemplo un paciente que tenga el colesterol alto no siente molestia de ningún tipo, convencer a este paciente de que el hecho de tomar una medicación va a ser beneficioso a largo plazo es muy difícil. Si además esta medicación tiene un coste es todavía más difícil”.

 

En las enfermedades crónicas el paciente llega un momento que se cansa de medicarse. La labor del médico es convencer a los pacientes de que los problemas de tipo crónico no son “un sprint sino un maratón que día a día hay que ir tratando y cada poco tiempo hay que reforzar su motivación para que sigan adelante con el tratamiento”.

 

Hay enfermedades crónicas de tipo respiratorio como el asma, en las que es más fácil que el paciente cumpla, porque si deja la medicación en poco tiempo vuelve a tener síntomas. El paciente mismo se encarga de hacerlo bien porque sino sabe que le va a pasar factura. Debido al número de abandonos de la medicación cada vez se tiende más a que el tratamiento no sea impuesto por el médico sino negociado por las dos partes. “Debemos demostrarle que su enfermedad nos importa, aunque si el paciente no se preocupa por mucho que hagamos los miembros del servicio sanitario no conseguiremos nada”.

 

 

FOTO: Fernando Ocón Martínez, en una de las clases de la sede de Laredo.   

 

AUDIO: AUDIO.mp3


 


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