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5 de agosto de 2009
  Un experto defiende para evitar infartos las ventajas de la dieta mediterránea frente a los nuevos hábitos de vida americanizados
Fumadores, sedentarios, diabéticos e hipertensos son propensos a sufrir uno de los 200 infartos al año que se producen en España por cada 100.000 habitantes

 

NOTA DE PRENSA

 

Un experto defiende para evitar infartos las ventajas de la dieta mediterránea frente a los nuevos hábitos de vida americanizados

 

Fumadores, sedentarios, diabéticos e hipertensos son propensos a sufrir uno de los 200 infartos al año que se producen en España por cada 100.000 habitantes

 

Laredo, 27 de agosto de 2009.- El doctor Manuel Cobo defendió hoy las ventajas de la dieta mediterránea frente a la “invasión” de los nuevos hábitos de vida americanizados como una de las estrategias para evitar los infartos.

 

Según explicó, durante su participación en el Curso ‘Cinco días del corazón’, progresivamente se va introduciendo en Europa el estilo de vida americano, donde prima la comida basura, rica en grasas y una vida sedentaria.

 

Este estilo de vida, junto al tabaquismo, la diabetes o la hipertensión, son los factores de riesgo que debemos controlar para evitar un infarto cardiaco, y, sobre todo, las personas que superan los 50 años y los varones, quienes son más propensos a sufrir esta enfermedad.

 

Por el contrario, el doctor Cobo señaló que debemos llevar una vida saludable, “que se define por hacer un ejercicio físico regular y comer una dieta saludable”.

 

Mil infartos en Cantabria

 

En España el infarto sigue siendo una enfermedad “muy prevalente”, donde aproximadamente se producen 200 infartos al año por cada 100.000 habitantes, lo que supone que en Cantabria se ocasionan en torno a 1.000 infartos al año.

 

Cobo explicó que la mayor parte, en torno a un 20%, de los pacientes que fallecen lo hacen antes de tener contacto con cualquier medio sanitario. Sin embargo, una vez que se tiene contacto con los médicos, gracias a las estrategias terapéuticas desarrolladas en los últimos veinte años, la mortalidad del infarto ha disminuido mucho. “Ahora mismo la mortalidad hospitalaria se sitúa entre el 7y el 10%”, apuntó.

 

Por este motivo, consideró que el tiempo que transcurre desde que una persona sufre un infarto hasta que le tiene un médico es fundamental porque “cuanto más tiempo pasa, más corazón muerto”.

 

El síntoma principal del infarto es el dolor torácico, prolongado en el tiempo, y que se asocia a sudoración y a una sensación de muerte inminente, según explicó el doctor.

 

Entre las estrategias que se han desarrollado destacan la fibronilisis, “un medicamento que ayuda a disolver los coágulos que se producen dentro del corazón” y, fundamentalmente, el desarrollo de cateterismo cardiaco y la angioplastia, “que ayuda a desobstruir las arterias y permite evitar males mayores”.

 

“Gracias a estas estrategias y a una rápida intervención sanitaria, el paciente puede hacer vida completamente normal en dos semanas y reestablecer su calidad de vida”, destacó.

 

Finamente, señaló que el 18% de los hombres y el 35% de las mujeres vuelven a sufrir un infarto pasados seis, aunque matizó que transcurrido año y medio la posibilidad de volver a sufrir una parada cardiaca es minoritaria.

 

 

FOTO: El doctor Cobo, durante el Curso ‘Cinco días del corazón’.

 


 


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