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11 de agosto de 2009
  “El clima afecta en un grado muy elevado a todas las enfermedades crónicas”, asegura un experto
Castrillo-Riesgo, coordinador de Urgencias de Valdecilla, analiza en el III Curso de la Experiencia la influencia de los factores externos en la salud

 

NOTA DE PRENSA

 

“El clima afecta en un grado muy elevado a todas las enfermedades crónicas”, asegura un experto

 

Castrillo-Riesgo, coordinador de Urgencias de Valdecilla, analiza en el III Curso de la Experiencia la influencia de los factores externos en la salud

 

Laredo, 11 de agosto de 2009.- El coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Luis Gerardo Castrillo-Riesgo, está analizando durante esta semana la influencia de los agentes externos en la salud y, principalmente, como el clima afecta “sobre todas las enfermedades crónicas”, como las cardiovasculares, las respiratorias, las renales o la diabetes.

 

Así, citó como ejemplo que las personas con una insuficiencia cardiaca tienen mayores riesgos en verano porque el sistema cardiovascular es el encargado de controlar nuestra temperatura y al tenerlo afectado puede producirse con mayor facilidad una sobre carga de temperatura.

 

Enmarcado dentro del III Curso de la Experiencia, Castrillo-Riesgo explica a los alumnos como las olas de calor, la radiación solar, los cambios estacionales o la polución afectan en un grado “muy elevado” al comportamiento de cada enfermedad.

 

En este sentido, señaló que hay enfermedades infecciosas que vienen moduladas por los cambios estacionales, como la gripe, que no se coge debido a las bajas temperaturas, sino “porque cambiamos nuestros hábitos de vida”.

 

“En invierno vivimos más en el interior, con menos ventilación, hay más aglomeración de personas, los niños están en los colegios… Al estar más tiempo en espacios cerrados y con mayor contacto, se favorece la transmisión del virus”, apuntó.

 

Similar es el caso de la meningitis, que normalmente se propaga en zonas con clima seco y calor, pero que en Cantabria tiene una alta incidencia en otoño y primavera. Según explicó Castrillo-Riesgo, “probablemente tiene que ver porque los mecanismos de transmisión son similares a los de la gripe”.

 

Igualmente, “es muy curioso que la varicela aparezca sólo entre los meses de abril a junio”, apuntó.

 

En este sentido, destacó que en las enfermedades influyen factores climáticos pero, también culturales y socioeconómicos. Así, hay determinadas enfermedades que están más afectadas en la zona norte, como la transmisión de algunas infecciones respiratorias, como las víricas, o la meningitis, mientras que otras, como la leishmaniasis, se centran en el sur.

 

Olas de calor

 

El coordinador de urgencias señaló que en Cantabria pueden producirse tantas o más muertes a causa de un golpe de calor que, por ejemplo, en Madrid, cuya temperatura en verano es muy superior, debido a que “el calor no es la temperatura exterior sino, el índice térmico entre la temperatura y la humedad relativa”.

 

Por este motivo, indicó, en zonas donde la humedad relativa es baja, como Madrid, “se soporta mucho mejor el calor”.

 

Por ello, subrayó que los cántabros no debemos descuidar las recomendaciones, que a pesar de que “son muy obvias” no las respetamos y continuamos haciendo, por ejemplo, actividades al aire libre en pleno mediodía.

 

Por otro lado, subrayó la influencia de la polución tanto en la generación de enfermedades como en su descompensación y destacó “el transporte genera más muertos por los gases contaminantes que emite que por los accidentes”.

 

“La estimación de los muertos generados por la polución es superior a los muertes por accidente de tráfico”, sentenció.

 

Así, explicó que las enfermedades cardiovasculares y respiratorias están “muy afectadas” por el grado de contaminación. “Puedes tener una enfermedad cardiorrespiratoria y en un momento determinado porque hay un pico de contaminación te genera una descompensación, que te puede llevar a la muerte”, matizó.

 

Finalmente, alertó sobre el aumento de cáncer de piel, que en un futuro será aún mayor su incidencia como consecuencia de la disminución de la capa de ozono.

 

Según explicó, la radiación solar posee un efecto “acumulativo”, por lo que las personas que van a broncearse y no se echan protección solar, no son conscientes que en el futuro terminarán con cáncer de piel.

 

 

FOTO: Luis Gerardo Castrillo-Riesgo, coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.

 


 


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