Jesús Herreros González, cirujano cardiovascular y director del Servicio de Cirugía Cardiovascular de la Clínica Universitaria de Navarra, ha participado en el curso ‘La insuficiencia cardiaca: epidemia del siglo XXI’
NOTA DE PRENSA
“La ingeniería tisular es la integración de tratamientos a base de células madre para potenciar el efecto de éstas”
Jesús Herreros González, cirujano cardiovascular y director del Servicio de Cirugía Cardiovascular de la Clínica Universitaria de Navarra, ha participado en el curso ‘La insuficiencia cardiaca: epidemia del siglo XXI’
Laredo, 14 de agosto de 2009.- Jesús Herreros González, cirujano cardiovascular y director del Servicio de Cirugía Cardiovascular de la Clínica Universitaria de Navarra, ha participado en el curdo ‘La insuficiencia cardiaca: epidemia del siglo XXI’. El cirujano ha explicado el concepto de ingeniería tisular “es la integración de tratamientos a base de células madre para potenciar el efecto de éstas”.
Ha comenzado su ponencia hablado del tema principal del curso: la insuficiencia cardiaca y haciendo un repaso por sus distintos tratamientos. “La insuficiencia cardiaca es una verdadera epidemia actual con un número creciente de pacientes y es uno de los mayores problemas de salud por las implicaciones sociales, económicas y sobretodo humanas que conlleva. La incidencia aumenta con la edad y la esperanza de vida en el mundo cada vez es mayor, lo que hace que el número de enfermos de insuficiencia cardiaca aumente cada día”, ha explicado.
Ha ofrecido datos sobre enta enfermedad cardiaca en nuestro país. “En España la insuficiencia cardiaca representa el 3,5% de todos los ingresos hospitalarios en personas de más de 45 años”.
Uno de los tratamientos es el transplante cardiaco. “El trasplante cardiaco ha demostrado ser la único solución de alrededor de un 10% de pacientes a los que el tratamiento médico no les es suficiente”. La esperanza de vida en los pacientes con trasplante cardiaco está por encima del 60% pero por el número limitado de donantes solamente un pequeño porcentaje de pacientes con insuficiencia cardiaca en fase terminal se pueden beneficiar de él. Por ello hay que mirar otras alternativas.
Entre esas alternativas fundamentalmente están los soportes mecánicos, como el corazón artificial, que sirve para alargar la vida de aquellos pacientes en estado grave que están a la espera de un donante o en otros casos sirven como tratamiento a largo plazo o como modo de recuperación del corazón enfermo.
Otra de las alternativas, principalmente para determinados tipos de insuficiencia cardiaca por miocardiopatía dilatada, es el tratamiento con inmunoabsorción, que consiste en extraer sangre y volverla a inyectar purificándola. “Este tratamiento se ha demostrado que es muy poco agresivo”, ha asegurado Herreros.
Por último ha hecho una amplia referencia al tratamiento con células madre. “La alternativa más reciente es la terapia celular que consiste en la utilización de células madre. Se utilizan tanto células madre de médula ósea, como de la grasa, como del músculo”. Pero la tendencia desde hace un par de años es, no ya utilizar únicamente células madre, sino lo que se conoce como ingeniería tisular que es la integración de tratamientos. “Tan importante para regenerar el corazón son las células como la matriz que mantiene y da consistencia a esas células”, ha afirmado.
Por ello desde hace un par de año se han desarrollado los tratamientos de ingeniería tisular que consisten en asociar células con una matriz, con factores, etc. Para que de esta forma se pueda potenciar el efecto de cada una de ellas. “En ese sentido, con la matriz mejora la contracción y la dilatación del ventrículo”.
Las expectativas de futuro son la asociación de estos tratamientos y la posibilidad de asociar asistencia para recuperación con ingeniería tisular e integrar estos tratamientos como alternativa al transplante cardiaco porque aunque los resultados del transplante son excelentes, “sólo un pequeño porcentaje de los pacientes se pueden beneficiar de él”.
La ingeniería tisular está aún en fase de ensayo clínico tipo dos. El problema para conseguir todos los permisos y garantizar la máxima seguridad del paciente hace que los periodos para ponerlo en marcha se alarguen. “Queda un tiempo para que se generalice su uso en cualquier hospital pero ya estamos cerca. Una de las perspectivas futuras es la curación con células madre pero no es la única”.

FOTO: Jesús Herreros González, cirujano cardiovascular y director del Servicio de Cirugía Cardiovascular de la Clínica Universitaria de Navarra.
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